viernes, 16 de enero de 2009

Pobladores de El Churqui consumen agua del Río Dulce y aumentan los casos de cáncer

La principal inquietud de los pobladores de El Churqui, localidad distante a 10 kilómetros del microcentro de Las Termas de Río Hondo, es conocer si los llamativos casos de cáncer que existen en jovenes y adultos oriundos del pueblo, tienen relación con el consumo de agua del Río Dulce, cauce que contiene metales pesados producto de la indiscriminada explotación minera a cielo abierto y el conglomerado industrial de la provincia de Tucumán, compuesto por ingenios, citrícolas, papeleras y frigoríficos. 

Por Periodista de Guardia

El sueño de poder ingerir agua potable en la población lleva varios años y las promesas de instalar un pozo surgente o una planta potabilizadora que beneficie a una población de 600 habitantes quedaron en palabras de punteros políticos en tiempos pre electorales “que se las llevó el viento”, según la opinión generalizada de los vecinos.  “No sabemos que agua consumimos, acá hay casos de cáncer y queremos saber que tiene el agua del Río”, expresó preocupado don Bartolo Ovejero de 70 años de edad, nacido y criado en El Churqui.

La comunidad obtiene directamente el agua del Río Dulce para el uso doméstico. La preocupación se instaló en el vecindario porque en los últimos años, de acuerdo a lo manifestado por los pobladores, se registraron casos de cáncer “que van en aumento”. El caso más dramático de esta realidad que golpea a la población fue el de Don Bartolo quien perdió a su hija de 32 años por un cáncer en los intestinos.  

Y ante la consulta periodística, los testimonios no dejan de sorprender por los “curiosos” casos de cáncer y problemas en la piel de niños y adultos. Julián Ovejero, hermano de Bartolo relata que su ñieto tiene severos problemas en su piel en zonas de las piernas, brazos y rostro. Es habitual por el intenso calor de esta región de Santiago del Estero que los niños de este paraje ingresen al Río Dulce a refrescarse o pescar junto a sus padres para llevar el alimento a la mesa del hogar.   

Jerónimo Sanchez (70), uno de los primeros pobladores de El Churqui manifiesta que consumir agua del Río Dulce es algo habitual en el pueblo. Toman sus zorras y cargan este recurso natural en tachos de 100 litros, además de ingerirla, la emplean para bañarse y cocinar. “Siempre fue así, desde que vivo acá siempre nos prometieron que tendríamos agua potable, que iban a cavar un pozo surgente y no tener que consumir agua del Río”, expresó.  

Los casos de cáncer en la población despiertan curiosidad y alarma en la gente. Adrían Sanchez, criado en el Churqui y que actualmente reside en la ciudad de Las Termas se mostró preocupado por las futuras generaciones que podrían ser los principales actores de “la crónica de una muerte anunciada”, parafraseando el título de la obra de Gabriel García Marquez. “Queremos saber qué ocurre con el agua del Río Dulce porque nos llama la atención que hay varios casos de cáncer en la zona y al no tener agua potable, a la gente no le queda otra que consumir agua del Río”, manifestó Sanchez.       


El Churqui, pobreza y desarraigo

El Churqui es una comunidad rural, distante a 10 kilómetros de Las Termas. En general sus pobladores viven del trabajo rural, cosechan maíz y zapallo pero subsisten de planes asistenciales de la nación y la provincia. Desde noviembre pasado, el 70% de los hombres del pueblo entre jovenes y adultos se trasladaron a centros turísticos de la Costa Atlántica y las cosechas del sur del país para mantener a sus familias.

La zona es conocida en Las Termas, porque desde allí se extraen grandes cantidades de arena y de ripio que proviene del Río Dulce. Además es un lugar preferido por los pescadores por el buen pique de Bogas y Sábalos. Años anteriores, los lugareños vivían de la extracción de pescados por la demanda que había desde el empresariado gastronómico de Las Termas. Hoy, el panorama varió ostensivamente debido a la contaminación que reina por el embalse Río Hondo.

En los animales que crían, observan una rara caída del pelaje en yeguarizos y moquillos en gallinas. Los habitantes de El Churqui, además de ingerir agua del Río Dulce comen pescado de este recurso natural; paradójicamente antes las limitaciones económicas y sociales que sufren los pobladores, el Río Dulce siempre los ayudó a subsistir.   


El sueño de tener una escuela propia

Cada mañana, cerca de las 6, se levantan y rápidamente encillan el caballo o agarran su bicicleta para recorrer 10km hasta llegar a la escuela situada en la localidad de Lescano, donde se les brinda el desayuno y almuerzo es el sacrificio que realizan los chicos del Churqui por aprender. Cerca de las 3 de la tarde, sus padres o abuelos los van a buscar debido a la distancia que existe entre sus hogares y la escuela. En El Churqui hubo intenciones de construir una escuela pero la obra no se finalizó y de ella solo se pueden observar una estructura incompleta  de lo que serían dos aulas y ambientes. Esta localidad cuenta con apróximadamente 600 habitantes y cada vivienda alberga a casi 10 niños.

CONTRAPUNTO | Prensa Alternativa

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